lunes, 27 de diciembre de 2010

la despedida

La noche de los museos, fue nuestra primer salida. Recorrimos museos. Nos reímos. Tomamos cerveza. Fumamos un poco. Fuímos a su casa, y seguimos fumando. Apagamos la luz, nos acostamos desnudos. Sabia que estaba con él -el que usa metera- pero sentía que estaba con el músico. A penas veia el contorno del cuerpo del chico de campo, pero pese a eso, yo sentia al músico. Te toqué la cara, te acaricie, te sentí de nuevo. Vos y a tus ojitos, estaban ahí conmigo. Sentí nuevamente la forma que me acompaño durante 3 años. Las caricias del otro se volvieron tuyas, junto con tu forma de tocarme y besarme. Y yo feliz de estar ahí. Cuando terminamos, él chico de campo me abrazo, y yo en cambio, abracé a tus ojitos. Me quede ahí, quieta en la oscuridad, sabiendo que las buenas hierbas se habían apoderado de mi, que nada de eso era real -que vos no estabas ahí-, pero mis lágrimas caían y la angustia me venia a vistar nuevamente, pero pese a eso, me sentía bien entre tus -o sus- brazos porque vos estabas ahí.

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